sol en portugal

La visa Working Holiday Portugal sigue sumando sus propios seguidores! A pesar de tener un cupo limitado de visas por año, cada vez son más los yomeanimers que optan por este destino a la hora elegir un país europeo. Quienes han podido conseguir su visa sólo tienen buenas referencias sobre este pequeño gran país!

Para quienes no han podido conseguir esta visa por falta de cupos, siempre hay otras opciones para elegir! En nuestra web pueden ver todos los destinos Work and Travel disponibles para visas Working Holiday. Quedarse sin viajar nunca debería ser una opción!!

Hoy traemos una nueva historia, otra experiencia más de las tantas que ya tenemos! La experiencia de hoy es de Sol, una yomeanimer argentina que sí pudo obtener su visa y con muchas dudas y miedos de por medio, se decidió a emprender su viaje a Portugal. ¡No dejes de leerla!

Experiencia Working Holiday Portugal por Sol

sol en playa portugal

Soy Sol, de Río Cuarto, Córdoba, tengo 27 años (cumplidos como forastera por el mundo), y me recibí de Psicóloga hace casi 4 años. Contarles la historia de cómo llegué a la visa Working Holiday de Portugal, supone un recorrido literal por el mundo, y por experiencias que me marcaron para siempre.

Terminé de estudiar, feliz, y segura de haber acertado con la profesión que elegí, pero con el leve sentimiento de que no estaba lista para empezar a sumergirme en el sistema capitalista del trabajo estable.

La primera experiencia fuera de Argentina

Meses antes de terminar mi carrera hice un viaje a África, y fue la bisagra en mi vida. Sola, impulsiva, sin mucha información ni proceso previo de lo que iba a hacer, me animé a un voluntariado en una reserva de animales, lejos de todo, viviendo entre leones y elefantes. Me cambió la vida y decidí que tenía que hacerle caso a ese montón de emociones con las que volví, y que me costaba compartir con el resto.

Volver para volver a viajar!

A un mes de estar en Argentina, compré pasajes para visitar a las personas que habían significado tanto para mí trabajando como voluntarias. Una de ellas era Marta, una portuguesa increíble, de la que me despedí llorando como pocas veces en Sudáfrica.

No tenía idea de a dónde estaba yendo, con qué me iba a encontrar, qué había en los países a los que había planeado visitar, ni en qué tipo de familias iba a vivir. Fui solo pensando en los amigos a los que quería volver a ver.

Y así me pasé tres meses vagando por lugares que ni en sueños imaginé estar, con personas increíbles, y empapándome de cultura de la mejor manera, desde adentro. Francia, Inglaterra, Dinamarca, Israel… y Portugal, que se ganó mi corazón, de muchas maneras.

¿Establecerse o seguir viajando?

sol portugal

Volví a Argentina, me dediqué a la psicología, y tuve mi consultorio abarrotado de pacientes. Hasta que salió la Working a Portugal y lo sentí como una invitación personal, un llamado a mis ganas, a lo que me había quedado pendiente. Me costó muchísimo tomar la decisión, no lo voy a negar.

Pisando mis 26 años, con la carrera por delante, con mis colegas y amigos formándose en posgrados y especializaciones, con las oportunidades delante de progreso, de mudarme sola, de “ponerme las pilas y estabilizarme”. Pero el ruido que me hizo el amor que le tenía a la tierra portuguesa fue más fuerte y algunas crisis y frustraciones de por medio, alcanzaron para que me terminara de animar a dejar todo, para llenarme de más.

En Portugal tengo familia, muy lejana, pero familia al fin. En Portugal la tenía a Marta, y en Portugal me había enamorado de alguien como pocas veces antes. En Portugal había algo, en la gente, en las calles, en los colores, en los olores, en la forma de reírse y de hablar de quien pasaba por la calle, que me hizo sentir desde el minuto uno, que era un lugar donde quería vivir.

Porto para vivir

Elegí Porto, porque de todo lo que había conocido había sido mi destino favorito, y reservé un Workaway para el primer mes, evitándome gastos de alojamiento apenas llegar, pues #modoratasiempre.

Estuve trabajando de voluntaria en un Hostel (Alma Porto Hostel), que aunque no es uno de los mejores lugares donde parar, me regaló experiencias increíbles, y personas que se convirtieron en amigos, de esos en serio que duran para toda la vida.

Trabajar en Porto

sol portugal

La suerte, las ganas, la predisposición, la mirada optimista y el deseo que hacer de cada momento un recuerdo inolvidable por lo lindo, me ayudaron a conseguir trabajo a la semana de haber llegado. Las coincidencias de sintonías que se encuentran, me hicieron contactar a un chico argentino que en un grupo de Facebook buscaba gente para trabajar en un restaurante, sin dar muchas más especificaciones.

Matías era gerente en el lugar, y hoy, ya los dos de vuelta en Argentina, uno de mis mejores amigos. La vida tiene esos caprichos tan lindos. Me contrató, sin que tuviera ni experiencia, ni supiera casi nada del idioma (que les advierto que es muy distinto al portugués de Brasil). “¡Vas a aprender! Lo que importa es la actitud que le pongas” me dijo.

Y me confesó que una de las cosas que le hicieron apostar por mí sin conocerme, fue ver en mi currículum que había sido voluntaria, porque eso significaba el trabajar sin esperar nada a cambio, el esforzarnos por una causa en la que creemos, y el trabajar en equipo, sabiendo aunar funciones en pos de objetivos comunes.

Mucho más que un trabajo

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Ese restaurante, hoy es mi segunda casa en el mundo. No tuvo que ver con la calidad de trabajo, ni con el sueldo, ni con lo fácil, ni con lo perfecto que salió todo. Al contrario. Me encontré con muchos retos en el camino.

El sueldo era el básico (unos EUR 600 más propinas, que a veces eran buenas, como unos 4 o 5 euros por día). Trabajaba ocho horas, casi 9, desde las 8 hasta las 16, en pleno centro de Porto.

Empecé como moza, forzándome a hablar sólo portugués, (como me saliera), con mis compañeros, que se reían y se asombraban de mi entusiasmo, porque muchos de ellos sabían español, pero yo me negaba a volver a decir algo en argentino durante un año.

A los días me mandaron a atender mesas, seguramente con una pronunciación de cavernícola, pero asumí los obstáculos como aventuras. A los meses me dieron el puesto de encargada de turno, y un par de meses después, el de gerente. Implicó muchos desafíos, muchos.

Y pude reconocer, que el haber logrado tanto, y haber acabado ganando casi el doble de lo que era mi sueldo inicial, dependió de ese entusiasmo y de mis ganas sinceras de aprender, de conocer, de convertir cada instante en memorias de las que enorgullecerme.

Nunca rendirse!

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El idioma, un dueño y un chef tenían un carácter muy especial y de confrontación constante, y me ponían siempre frente a situaciones en las que la seguridad en mí misma era la única manera de resolver problemas, porque me hallaba ante dos hombres de más de 50 años, portugueses, con trayectoria y experiencia, y yo, una chica argentina que se hacía la que sabía lo que hacía, hablando un portugués a medias al principio, y teniendo que mandar a sus compañeros.

Mi último día de trabajo, ese chef, y ese dueño me dieron dos de los mejores abrazos que la piel me va a ayudar siempre a recordar. Esos compañeros, se convirtieron en amigos que se organizaron para reunirse todos, y acercarse a despedirme en mi último fin de semana en Portugal, incluso aquellos que ya hacía tiempo no trabajaban conmigo.

Todavía ahora, sigo en contacto con el personal de seguridad, el dj de la noche, los músicos, los cocineros, y las personas que por lapsos breves pasaron por ahí.

Animarse, siempre!

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Todo, TODO, es cuestión de animarse, de creer en uno mismo, de tener en claro la meta que nos proponemos, y sobre todo: de tener la convicción de que toda experiencia puede convertirse en un hermoso recuerdo si nos encargamos de teñirlo de buenas energías y optimismo.

Ya sé que parece un libro de autoayuda, y los detesto, no es la idea; pero realmente, una situación puede ser horrible para una persona, y una oportunidad para otra. Lo que me pasó trabajando en ese restaurante es el claro ejemplo de eso para mí.

Un día agotador, una pelea con el chef, un problema en el cierre de caja, eran problemas sí, y los padecí, pero también les busqué la vuelta para transformarlos en un buen momento de aprender, de exigirme más, de sacar lo mejor de mi carácter, y en mi caso, hasta de enriquecer mi profesión con experiencias que me implicaban más empatía, más paciencia, y el aproximarme a personas desde el otro lado del mundo, con los mismos conflictos y emociones que los de este lado.

Alojamiento y trámites en Porto

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El tener familia de raíces portuguesas me ayudo un poco con el tema casa, por lo que no sé si mi experiencia es útil. Alquilé una casita chiquita a 5 cuadras del mar, en Matosinhos, por un precio más que accesible (EUR 250 por mes), pero porque era de la familia y me hicieron el favor.

Fue lo mejor que me pasó en mi vida independiente. La zona es hermosa, el mar es un paisaje de todas las mañanas, y aunque siempre hay humedad, vale la pena si encuentran un departamento barato por esos lados.

Trámites

Con el NIF y esos trámites también me ayudó como garante un primo lejano, así que lo único que puedo decirles es que los portugueses son más que amables y predispuestos a ayudar. Si conocen a alguien, y hacen sociales, seguro no tendrá inconvenientes en darles una mano con eso.

¿Y el tiempo libre?

sol portugal

Mi tiempo libre era escaso la verdad. Al principio trabajaba 8 horas, 6 días a la semana; y como gerente a veces los horarios se extendían a casi 10 horas, y el teléfono me sonaba 24 horas. Por eso lo importante, es que el trabajo les guste, no lo padezcan. Busquen un lugar donde se sientan cómodos, donde la gente con la que trabajen sea también gente que quieran de amiga.

La segunda parte del año mi turno cambió al de la noche, de bar y música; así que cuando cerrábamos, era un clásico salir con mis compañeros de trabajo (mis amigos), a bailar a algún boliche, generalmente al que estaba al lado de nuestro restaurante, donde conocíamos al personal y nos esperaban con tragos gratis hasta las 6 am.

Viajar, conocer, recorrer…

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En mi día libre, de vez en cuando me gustaba tomarme un tren y pasar el día en algún pueblo cercano. Así conocí Braga, Viana do Castelo, Aveiro, Espinho, Guimaraes en pequeños viajecitos de un día y medio.

Porto tiene parques hermosos, y actividades de las que busques. Siempre hay algo para hacer, y en verano, quedarme leyendo frente al mar era de las mejores. Trabajar me permitió ahorrar mucho, MUCHO. Por supuesto que depende del estilo de vida que cada uno elija.

En mi caso, preferí siempre economizar en comida, bebida y transporte, por sobre experiencias; y mis ahorros me permitieron viajar por Europa unos 15 días con mi familia, cuando fueron a visitarme (Lisboa, Málaga, París, Copenhague), a India un mes con mi hermana, y casi dos meses enteros, sola, antes de volver a Argentina (Berlín, Barcelona, norte de Italia, Copenhague, Suecia, Málaga, Marruecos).

Reflexión final

sol portugal

Así que se puede, si uno se anima, se RE puede. Portugal fue y es mi lugar en el mundo, además de Argentina. Porque si de algo sirve viajar, no es sólo para admirar la belleza del mundo ajeno, sino también para darnos cuenta de todo por lo que vale la pena volver de vez en cuando a las raíces.

Cada experiencia será única, cada plan de viaje traerá sus desafíos y aventuras particulares, cada persona tendrá para contar distintas anécdotas, aunque vaya al mismo lugar y en el mismo momento. Porque la gente con la que te cruces, el trabajo que tengas, los lugares que conozcas, la plata que ahorres, y las memorias que te queden almacenadas, depende casi casi, que solamente de vos.

Sol.

Si te gustó leer la experiencia de Sol y te quedaste con más ganas de leer más historias como esta, entonces te dejamos la experiencia de Daiana con su Working Holiday que también te va gustar!

¿Y vos?¿Te gustaría vivir tu propia experiencia con la visa Working Holiday? Toda la info la encontrás en nuestra página web! ¡Animate a viajar y trabajar por el mundo!

Te querés ir a trabajar y viajar por Portugal, visitá la guía principal sobre:

Work and Travel en Portugal


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4 thoughts on “Sol en Portugal: Una experiencia llena de emociones

  1. Muy buen relato!!!!
    Gracias Sol!!
    Estoy anciosa porque abra la visa 2020, estoy investigando el país y cada vez me atrae mucho mas y leer estas historias suman muchisimo!!!
    Gracias!!!!!!

  2. Wua..!, que manera tan hermosa de reflejar esa tan sublime conexión que haz logrado tener con tu nuevo “hogar”.
    Gracias por compartir,..
    Felicitaciones por tu crecimiento,..

    Saludos desde Copenhague.