Experiencia sofia en portugal

La Working Holiday Portugal es una visa que cada vez suma más seguidores. Hay solo 100 cupos por año, y los mismos se agotan rápido!! Los afortunados que han tenido la oportunidad de aplicar y viajar para disfrutar de su año en Portugal solo tienen palabras lindas para describir el país!

Hoy les presentamos una nueva experiencia de una yomeanimer que a principios de 2019 solicitó su turno para aplicar a la Working Holiday Portugal y antes de mitad de año ya estaba en ese país viviendo su aventura!

La protagonista de esta experiencia es Sofía, y en este artículo nos cuenta sobre los días previos al viaje y un poco de lo que está viviendo allá en este momento, junto a Agos, su amiga con la cual planeo esto y viajó!

Sobre Sofi

Sofi nació en Rosario, pero vivió la mayor parte de su vida en Capitán Bermúdez, una ciudad que queda más o menos a 1 hora de la primera. Después de terminar la secundaria comenzó a trabajar y estudiar en Rosario, viajando a diario hasta allá desde su ciudad.

Estudió y se recibió de Coordinadora y Técnica en Turismo unos días antes de subirse al avión rumbo a Portugal! En la facultad es donde se cruzó con Agos, su compañera de viaje. Durante toda su carrera y hasta antes de viajar a Portugal trabajó en atención al cliente en una boletería en la Terminal de Ómnibus.

Sofi cuenta que cree que lo que la animó a tomar el impulso de aplicar a la visa fue el hecho de darse cuenta de que estaba un poco cansada de ese ritmo de vida que sentía que no la llevaba a ningún lado!

Y ahora sí, después de esta breve introducción, los dejamos con el relato de Sofi! Qué lo disfruten!

Tomar la decisión de irse

sofia portugal

Mi psicólogo dijo: “Sofía, sacá el pasaje y vas a ver como todo cambia”.

La visa estaba aprobada y las cosas se daban de manera ideal, como siempre. Así y todo, seguía con algunas duditas sobre qué hacer. Pensaba en cómo iba a quedar todo cuando me fuera; si los mismos que ahora me despedían, iban a estar a la vuelta.

Muchas preguntas me invadían: ¿A quién le iba a dejar a mi perro? ¿Si no me recibo antes? ¿Y si allá no consigo trabajo o no me adapto? Paranoia. Todas estas cosas y las miles más que me planteé comenzaron a disiparse cuando dimos enter. Sí, dimos, en plural, porque arrastré a otra alma inquieta a que sueñe conmigo. Su nombre es Agos.

A partir de entonces, había fecha e itinerario. Eso, más el apoyo de quienes me vieron construirlo, sirvió para poner algunas cosas en orden, y desde el 17 de junio me dedicaría a vivir como quería y soñaba desde hace 24 años. Hay cosas que nacen con uno.

Albufeira, ciudad donde inicia la aventura

albufeira

El primer destino fue Albufeira, un pueblito salido de un cuento; minado de azulejos colorinches que adornan las casas blancas y contrastan con el turquesa del mar; con calles adoquinadas que narran un poco de su historia, y alguna que otra Santa Rita prendiendo de un balcón.

Elegimos esa ciudad porque pretendíamos un lugar grande (pero no tanto como una ciudad) para conseguir trabajo fácilmente. Había y mucho, pero nos olvidamos de un pequeño detalle… el alojamiento. Lo poco que conseguíamos se iba de presupuesto. En el Algarve (región costera de Portugal) esto es muy común si la temporada ya comenzó. Nos sentimos un tanto bajón por eso porque estábamos encantadas con el lugar.

Algo mejor estaba en camino

sofia portugal playa

Agos hablaba con un chico que había conocido en la embajada, Agustín, quien viajaba con Jere. Mientras tanto yo me comunicaba con Flor, una chica que casualmente es de la ciudad donde me críe, Capitán Bermúdez, pero nunca nos habíamos registrado.

Ellos estaban en Lagos y de la idea de tomar unos mates algún día, pasamos a la de vivir juntos. Así es como terminamos 8 yomeanimers conformando lo que apodamos “El Vecindario”, en la esquina de mosaicos verdes más linda de la ciudad. Cuando vivís una experiencia así, todo se intensifica y ahora contaré por qué.

Llegamos un sábado y lo dedicamos a conocer a quienes se convirtieron en “concubinos”. El domingo hicimos las compras del hogar porque de casualidad teníamos camas. Los curriculums listos el lunes, y el martes, ¡puuuum! de golpe y porrazo nos encontramos trabajando. Y de ahí en más siempre working, nunca holiday. Na, chiste!!

De un momento a otro: encontrarse trabajando!

Cómo conseguí mi empleo resulta gracioso. Fue gracias a Aline, la típica desconocida que se convierte en amiga. Íbamos con Agos por el camino que bordea la antigua muralla de la ciudad hacia Finanzas (a hacer el trámite del NIF) y en eso sentimos que nos gritan desde el otro lado de la calle: “¿Vocês estão procurando trabalho?”

Aline nos había visto pasar por su restaurante con los CVs en mano. Claramente, con nuestro portugués de recién llegadas le entendimos lo último y desesperadas esperamos que cruce para que nos cuente más. Sin dudarlo, tomamos el nombre del lugar para ir por la tarde.

De regreso, hicimos un recreo antes de seguir con la repartida, preparamos el mate y encaramos para la playa. En el transcurso del paseo, pasamos por el Bar donde mi amiga había quedado en volver para charlar con el encargado y ver si tenía chances de arrancar ahí. Como le dio el ok, empezó pasado el mediodía.

Yo todavía no había conseguido siquiera una prueba, entonces le presté mis zapatillas ya que eran un poco más presentables para trabajar que las suyas de trekking (esto pasa cuando uno viaja solamente con 10kg para no pagar de más) pensando que mi día iba a continuar sin novedades. Resulta que, en cuestión de una hora, me presente en el lugar que había apuntado y casi que me ponen a trabajar en ese instante.

Volví a casa enseguida, contenta y nerviosa me maquillé un poquito; de pasada dejé en patas a Agos y aquí estoy, oficiando de moza, barista y de todo lo que nunca pensé trabajar. Efectivamente cuando uno se embarca rumbo a la aventura, tiene que dejar el miedo fuera de la mochi y estar dispuesto a aprender, equivocarse y hacer cosas que quizás en otro contexto, lugar o situación no haría. De eso se trata. Y qué más lindo, ¿no?

El trabajo en temporada alta

sofia portugal

Como todo laburo en temporada, a veces resulta un poquito cansador. Parece tonto pero pensar en qué idioma hablar cuando llegas a cada mesa y estar sumamente atento para no olvidarte de lo que te van pidiendo mientras llevas una enorme pila de platos te marea, no sabes qué hacer primero y todo acaba en stress por unos segundos.

He tirado “canecas” (cerveza tamaño grande) cuando en realidad mis colegas me pedían una “caneta” (lapicera); llevado cuentas después de 30 minutos, e incluso nunca retirarlas y hasta le golpeé la cabeza a un cliente con el plato por arrebatada. Por ende, como yo, siempre algún reto se van a ligar, pero ni esto ni nada escapa de lo que soportaríamos en cualquier trabajo.

Mi incentivo está en saber que lo ahorrado va a permitir que despierte en las ciudades del mundo que quiera y eso es motivo suficiente para sobrellevar todo sin importarme más.

Me parece relevante remarcar que hay tanta oferta de trabajo que existe la posibilidad de elegir o cambiar. Mi recomendación para quienes quieran venir a Portugal es que no se queden con lo primero que les ofrecen, evacuen todas las dudas que tengan, pregunten cuánto van a cobrar y las condiciones de trabajo. La famosa letra chica trasciende fronteras.

Hago hincapié en esto porque tengo amigos que trabajan menos horas y tienen día franco por el mismo o mayor sueldo que yo. Más allá de que la idea central es aprovechar al máximo el verano para juntar dinero, mi consejo de novata es que también prioricen el descanso y se sirvan de esos momentos para explorar donde están.

No hay que olvidarse de que si decidimos hacer una visa de este tipo, es en parte para salir de la rutina y el sistema, al menos por un tiempo o quizás para jamás volver.

El Vecindario

sofia el vecindario

Antes de darle el cierre a mi vivencia, voy a retomar una idea que describí unos párrafos más arriba. Mencioné a la especie de comunidad argentina de la que formo parte, y deseo transmitirles algo de lo que se siente haberlos conocido. Hoy en día, El Vecindario tiene más adeptos a los iniciales, pues llegaron concubinos nuevos como mi querida Cyn y si había algún compatriota por ahí, lo sumamos.

Somos un hermoso popurrí de turismeros, abogados, psicólogos, ingenieros, contadores y chefs que si bien no vinimos a ejercer la profesión, volcamos nuestros conocimientos con el afán de darle una mano al otro cuando se precisa.

Desde un principio, el que sabía instalar una garrafa o arreglar una cerradura, lo hacía sin problemas; al igual que quien tenía el depto más equipado, ofrecía que vayamos a lavar ropa. Y así fue como, con la excusa de pagar favores comenzamos a generar más y más encuentros, siendo muchos o pocos, con o sin comida de por medio, pero buscando a través del “compartir” la calidez de nuestra casa y nuestra cultura que se extrañan de a momentos, cuando los kilómetros pesan.

Y ahora, ¿qué sigue?

Más o menos así, es como transcurrieron y van mis primeros meses en Europa. ¿Qué deparará para el resto? No lo sé. Solo es cuestión de seguir mis pálpitos, ellos nunca nos llevan donde no pertenecemos.

Espero haber inspirado, aunque sea un poquito, a quienes hayan hecho clic para leer este texto, a ser los próximos en encontrarse frente al mar del Algarve o en el rincón del mundo que elijan. Tal vez contemplando su paisaje más soñado, con un mate en mano y hartos de repetirse “Mira donde estoy, todo lo que logré y lo feliz que soy por haberme animado”.

Y acá termina el relato de Sofi! Si tienen ganas de seguir leyendo experiencias, pueden conocer la emocionante historia de Sol en Portugal o de Juan en Algarbe. Y no se olviden que ustedes pueden vivir su propia experiencia! Toda la info para viajar y trabajar por el mundo, la consiguen en yomeanimoyvos.com 😉 .

Te querés ir a trabajar y viajar por Portugal, visitá la guía principal sobre:

Work and Travel en Portugal


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3 thoughts on “Sofi en Portugal: Una experiencia sobre dejar los miedos y animarse a viajar