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Nueva Zelanda, tierra de kiwis, viñedos, y viajeros de todo el mundo experimentando lo que es trabajar y viajar en un país del que seguro te terminás enamorando! Siempre estamos publicando info acerca de como conseguir irse trabajar y viajar a Nueva Zelanda, y además, para que lo vean con sus propios ojos, historias de otras personas que se han animado también a dejar su zona de confort y experimentar otras cosas!

En este caso, les dejamos la historia Santiago, uruguayo, de 29 años, que se animó a dejar su país, y eligió Nueva Zelanda, para vivir su primera experiencia Working Holiday (ver “Qué es una Working Holiday visa?“). Y si Nueva Zelanda es el destino que te gustaría visitar, te recomendamos visitar nuestra guía sobre Working Holiday en Nueva Zelanda!

Trabajando en una Bodega, por Santiago

“Es trabajo duro física y mentalmente. Puede ser frío, húmedo y miserable” nos advirtió el empleador en el mail previo al envío del contrato.

La primer semana fue el “training”, nos entrenaron para familiarizarnos con todo el proceso productivo, aprendimos qué había que hacer si teníamos algún accidente con tal o cuál químico, supimos sobre la jerarquía y estructura de la empresa y sobre los destinos dónde se exportaría el suavignon blanc. También conocimos las válvulas, las bombas, los tanques, las llaves, las mangueras, las conexiones.

La segunda semana esperábamos las uvas pero no llegaron, así que limpiamos los tanques una y otra vez, y limpiamos otra vez sobre lo limpio, todo relucía. Esas dos semanas fueron jornadas de 6-8 horas con sábado y domingo libre.

Blenheim, la ciudad de los viñedos

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Blenheim es una ciudad al norte de la isla sur de Nueva Zelanda. Es una ciudad plana, con fuerte actividad sísmica (acá sentimos nuestro primer terremoto). Está rodeada de kilómetros y kilómetros de viñedos, los alrededores de la ciudad son los abastecedores de la inmensa mayoría de las uvas con las que se produce el vino neozelandés. Hacia todas partes hay viñas y viñas y viñas, y siguen hacia adentro y hacia los costados y hacia el horizonte, pareciera que las uvas no se acabaran nunca. La ciudad es un pequeño núcleo urbano rodeado de uvas con estructura y dinámica de pueblo industrial. Fuera de los meses de la cosecha viven 30.000 personas, pero todo cambia desde marzo hasta mayo.

A trabajar se ha dicho

La tercer semana empezó el trabajo duro y las 12 hs. Durante la cosecha la bodega recibe, produce y despacha vino las 24hs. Para garantizar el funcionamiento continuo, unos 40 trabajadores nos dividimos en dos turnos de 12hs. No hay día libre. La mayoría de los trabajadores rondamos los veinti largos o los treinta años y venimos de Letonia, EEUU, República Checa, Canadá, Turquía, Francia, India, Escocia, Italia, Australia, Portugal, Alemania, Uruguay y unos pocos locales.

Algunos trabajamos para poder viajar luego, otros para hacer un poco de plata y volver, y otros trabajan en bodegas en sus países y vinieron a hacer la experiencia de trabajar en Nueva Zelanda. En estos dos meses producimos ¡18 millones! de litros solo en nuestra bodega, una de las más chicas de Blenheim. Cada uruguayo debería consumir 5,29 litros de este no tan buen vino blanco para acabar con la producción de estos dos meses (el cálculo incluye niños y alcohólicos anónimos).

“Bienvenidos a la cosecha 2017” anima un enorme cartel en la iglesia de Blenheim, dando el beneplácito para que la sangre de cristo sea divinamente embotellada. Desde fines de febrero las calles se llenan de trabajadores de todo el mundo que llegan para la cosecha.

Los diferentes tipos de trabajo

Se trabaja en el “picking” (corte de la uva) o en las bodegas. Muchos viajan desde las islas del Pacífico, de Samoa, Vanuatu, Tonga, con contrato desde sus países para hacer “picking” en las viñas, junto a jóvenes de todas partes que vienen a lo mismo. Otros miles llegamos para trabajar en las bodegas, somos los “cellar hand” (algo así como “mano de obra de bodega”). La mayoría de los pickeadores y todos los cellar hand cobramos por hora (algunos pickeadores cobran por producción), en la viña no se trabaja cuando llueve porque la uva no se puede cortar.

La bodega

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La bodega en la que trabajamos es una manzana con unos 120 tanques de acero de hasta 15mts de alto y con capacidades desde 20000 a 300000 litros cada uno. Antes asociaba automáticamente “bodega” a un lugar casi artesanal, luz tenue, barriles de madera con vino añejado, pero en realidad es una enorme fábrica de vino, tiene mucho más de industria que de bodega artesanal.

En la bodeda, estamos divididos en distintas áreas de trabajo que son fijas durante los dos meses de producción. En mi área en el turno de 7:45 a 20hs somos un uruguayo, un estadounidense, un letón y un neozelandés; en el de 19:45 a 8:00hs son dos hermanos turcos, un hindú y un neozelandés. A los del turno de la noche nos los cruzamos durante 15 minutos cuando salimos, nos saludamos, chocamos los puños, nos damos ánimo y nos pasamos la data de como vienen los procesos para darle continuidad. El breve cruce se da con una extraña sensación de 12 horas de me-voy-a-dormir-un-rato-y-vuelvo.

La vida después de la bodega

A la noche los jóvenes cellar hand recién salidos del turno día nos encontramos en los supermercados. Pantalones sucios de uvas o químicos, camperas con nombres de bodegas, caras de cansancio, chalecos verde o naranja flúor nos delatan y llenan de complicidad. Cuando alguien de la bodega cumple años vamos al Groove Town, un bar cerca de Blenheim, en la ruta, los otros grupos de gente que andan en el bar festejan otros cumpleaños de sus compañeros de otras bodegas.

Antes del inicio de la producción, en la primer o segunda semana, nos cruzamos con los otros cellar hand o pickeadores en las tiendas de segunda mano comprando ropa usada para reventar durante las semanas que siguen.

El ambiente de trabajotrabajar bodega vinos nueva zelanda

En nuestra bodega todos llevamos chalecos naranja flúor (en realidad son flúor al principio, en la tercer semana ya no lo son tanto) y los que trabajan en las áreas más sucias llevan chalecos que poco conservan del naranja original. Mi área es tremendamente ruidosa, es insoportable a oreja limpia, así que usamos unos grandes auriculares aislantes, parece que escucháramos música y tuviéramos mucha onda, pero no. Cuando vamos a buscar los químicos nos ponemos guantes verdes de goma hasta el codo, y una máscara de plástico de visera amarilla y protector transparente. Los de Breaking Bad serían unos elegantes señores si nos pasaran por al lado.

Se despierta la ciudad

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En la ciudad el movimiento depende directamente de las dinámicas de la uva. Desde temprano cientos de camiones con 25 toneladas de fruta cada uno llenan las rutas, las minivans recogen samoanos y tonganos para ir a los viñedos, los autos viajan con conductores que ya visten chalecos verdes o naranjas, otros coches llevan cuatro o cinco jóvenes que trabajan en el mismo lugar y comparten los gastos de gasolina.

Antes de arrancar con las 12hs. de trabajo nos hicimos amigos de una pareja de franceses que estaban por empezar con el trabajo en una bodega al lado de la que trabajamos nosotros. Viven en una hermosa camioneta que se llama “Bongo”, coincidimos durmiendo varias noches en nuestras camionetas en un parador de ruta para camiones. A ellos les tocó la noche y a nosotros el día, el vínculo se redujo a cruzarnos a las 7:30 y 20:15 en la ruta y saludarnos de un bocinazo que le da ánimos al que va rumbo a Riverlands, la zona donde están las bodegas.

Tratando de mejorar el inglés

Mi inglés es realmente malo, solo ha sido nutrido por películas, nivel 11 en Duolingo y unas 4 o 5 clases inconclusas de inglés en academia. Gracias a la enorme paciencia y ayuda de Zach y Emils (el estadounidense y el letón con los que trabajamos en el área) podía entender lo que teníamos que hacer; además de Vale y yo, nadie habla castellano. Debo sumar a las complicaciones laborales mi torpeza crónica imposible de excusar en cuestiones lingüisticas. Durante el día hay tres cortes: dos “smokos” de 10´ y el “lunch” de 30´.

El almuerzo nos lo dan en el trabajo, en la heladera un montón de tuppers con los nombres de cada uno espera para ser devorado. Los olores en la bodega fueron creciendo, desde el simpático y agradable olor de la uva recién llegada de los primeros días, hasta el fuerte olor de la uva podrida en los rincones de los últimos días. La última semana la intensidad de trabajo fue considerablemente menor y nos permitió coordinar con Vale, que trabajaba en otra área, y hacernos algunas escapadas de 5´para ver el atardecer atrás de las montañas desde los tanques más altos.

¿Qué tareas hacíamos en la bodega?

Una de las tareas permanentes en la bodega es hacer conexiones entre los tanques. Los tanques en el techo tienen una puerta a la que se accede por pasillos flotantes, abajo tienen otra puerta y dos válvulas. Las conexiones entre tanques se hacen con unas larguísimas y gruesas mangueras de hasta 20mts de largo que hay que mover, interconectar, conectar a bombas de distinto tipo que bombean el vino o el jugo de uva desde un tanque a otro que puede estar a 150mts. de distancia. Las manos se van llenando de cortes y callos, heridas y machucones. El trabajo en nuestra área es físicamente duro, y sucio por el contacto con las “lees” (el jugo de uva sucio y con pedazos de piel), gran parte de la jornada es con la ropa ensopada por agua o jugo de uva.

En resumen

Creímos que nuestro empleador exageraba con las advertencias del primer mail, pero no. Fueron dos meses intensos sin mucho más tiempo que para dormir y trabajar. Conocimos gente que vale la pena, tenemos nuevos amigos y muchos lugares que se suman a la lista de países por visitar!!!

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2 thoughts on “Trabajar en una bodega en Nueva Zelanda, por Santiago

  1. Experiencia de mierda? que fácil es hablar sin saber, seguro vos, tu vida organizada, y tu rutina de 9 a 18hs en una oficina es una experiencia mucho mas enriqueceroa Vania jajajaj

    Pensar que yo tuve que pasar por lo mismo, todos me decían para que trabajaste tanto si ahora dejas todo y te vas a trabajar de cualquier cosa. Mas alla de lo que hagas una experiencia de este tipo no tiene precio, es enriquecedora por donde se lo mire, el trabajo es secundario, y lo que no te mata te hace mas fuerte.

    Mucha luck para todos los que se animan a salir de su zona de confort

    1. Hola! woow parece duro… Las mujeres tambien pueden hacer ese tipo de trabajos?
      Yo tengo muchas ganas de viajar, pero no se realmente cuanto dinero ganaría con uno de esos trabajos.Creo que es una gran experiencia y se debe crecer mucho!