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Nueva Zelanda es uno de los destinos más solicitados para viajar con la famosa visa Working Holiday Nueva Zelanda, pero cada año, como seguramente saben, es más difícil obtener una de las 1000 visas que se abren en el mes de septiembre, y que se agotan en minutos. La buena noticia es que hay más opciones!

Para todos los que siguen soñando con conocer tierras kiwis y vivir una experiencia más interesante que ir de turista, pueden aplicar a la visa de estudiante. La Student Visa les va a permitir estudiar inglés en un instituto y al mismo tiempo los habilita a trabajar part time para poder solventar su estadía (20 hs semanales).

La combinación de ciudades turísticas con una amplia oferta académica hace que cada persona tenga una experiencia única. Los estudiantes pueden elegir el curso de inglés según su propio nivel, los grupos son reducidos y con personas que viajaron desde todo el mundo para estudiar en ese mismo instituto. Además según sus preferencias pueden buscar trabajo para poder mantenerse y por qué no, ahorrar un poco para seguir viajando.

También pueden leer la experiencia de Vanina estudiando en Auckland, si quieren otra experiencia de gente que se ha ido a estudiar a Nueva Zelanda.

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Si quieren irse a Nueva Zelanda a estudiar inglés pueden escribirnos a cursos@yomeanimoyvos.com y les brindamos asesoramiento gratuito en todo el proceso, desde el asesoramiento para la compra, hasta la gestión de la visa de estudiante.

A continuación les compartimos la experiencia de Juan, que contrató un curso de 16 semanas y está viviendo su propia experiencia Work and Study.

La decisión de cambiar de vida

Casi cinco meses en Queenstown y ya tengo cierta perspectiva para aportar. Les voy a hablar de lo único que sé, y es acerca de todo lo que he vivido hasta ahora. Me vine con la visa de estudiante, para hacer un curso de 16 semanas. Sabía que la working holiday visa era difícil de conseguir, así que decidí adelantarme a la jugada.

Me vine con la idea de quedarme a vivir en Nueva Zelanda, pensando en la jubilación, en hacer otra carrera universitaria acá (la que debería haber hecho desde un principio, aunque no tengo arrepentimientos) y morir adentro de un aula. Sea de este lado del pupitre o del otro.

Conocí Nueva Zelanda a fines de 2016, cuando vine de vacaciones. La recorrí velozmente en un mes, y nunca fui tan feliz. Sentí algo en el pecho demasiado potente, pero me volví a la argentina porque mi vida estaba allá. El tiempo quiso que se me quemara el cerebro en el trabajo y renuncié. Las cosas en ese momento eran conseguir otro trabajo o largarme a la aventura. Plan A y B. Hablando con amigos, abrí los ojos. Aventura, siempre aventura. No lees el señor de los anillos para luego darle la espalda a semejante posibilidad ja!

Yo creo que cuando el plan es concreto las cosas son más sencillas, porque sabés qué tenés que lograr para ejecutarlo al 100%. Así fueron las cosas, averigué los requisitos, vendí todo lo que tenía, compré dólares y pagué el curso. Debo admitirlo, esta web (Yo me animo y vos) y su gente cambiaron mi vida para siempre.

Una vez obtenida la visa, la sensación fue indescriptible, deberían haber visto mi cara cuando llegó el mail de inmigraciones, fue una sonrisa que no me entraba en el cuerpo!!! Y una vez que volví a la normalidad averigué un poco y compré el boleto de ida, sólo ida. Y ahí estaba esperando que llegue ese día. Según yo lo entiendo, la vida se trata de hacer cosas distintas, de sentir ese miedo mezclado con la certeza de ir en la dirección correcta.

Llegó el día, y allá fui, aterricé en Auckland un 3 de septiembre, me quedé unos días, le dejé las golosinas encargadas a una gran amiga (Sil me cambiaste la vida!) y después me subí al avión, y me tomé un vuelo directo a Queenstown (donde iba a hacer el curso de inglés).

Un extranjero en Nueva Zelanda

Cuando salí del aeropuerto, me di cuenta que estaba yo sólo, que no había nadie esperandome, nadie con quien hablar, ni un amigo a quien recurrir en la ciudad. Estaba yo, yo y nada menos que un plan en la cabeza y una resolución de acero. Restaba averiguar qué tipo de acero.

Al principio, obviamente, te desangrás. Desde los NZD 12 que cuesta el colectivo hasta el hostel (NZD 232 por semana, cómo olvidar ese número capicúa). Te vas enterando de las cosas: que este supermercado es carísimo, y que es mucho mejor el otro pero que está un poco mas lejos, que hay un colectivo cuyo boleto cuesta NZD 6,5 por viaje pero que eventualmente bajará el precio a raíz de las quejas de los usuarios.

Te enterás que hay grupos de Facebook donde podés buscar casa a largo plazo o comprar tablas de snowboard. Y lo primero que vas a hacer, es buscar alojamiento, buscar un departamento, una casa, una pieza donde dormir, esta es la parte esencial para empezar a construir tu Roma. Después te la vas a pasar leyendo la revista Lakes Weekly, donde buscas trabajo, casa, lo que quieras.

Mis primeros días

Mi gran amiga, la misma que mencioné antes, me dijo antes de venirme: “no te preocupes, en este país todo es fácil”. Y cuánta razón tenía!!! Abrí una cuenta de banco en quince minutos, compré un auto al mes de estar acá (un simple trámite en el correo, de unos diez minutos o menos), me hice socio del club de tenis, trabajé como extra en una película. Me pasó de todo!!!

Aprendiendo el idioma

Finalmente empezó el curso, finalmente conseguí una casa donde quedarme a largo plazo que no es tan cara (verano, temporada alta, precios altos y casas con 12 personas o más con dos baños, hay de todo acá). Pago 180 por semana de alquiler, somos cinco y nos llevamos super bien.

El curso fluyó, te da estructura todos los días, depende el nivel donde aterrices tras la prueba de nivel, la vas a pasar mejor o peor, con esto me refiero a que van a tener que estudiar mucho mas o quizas no tanto. Pero de todas formas, te da amigos. Te ayuda a asentarte.

A trabajar!

Trabajo, reducir el déficit. Siguiente escalón. Vas a las agencias donde te consiguen trabajo casual, y al principio te salvan. Luego de un par  de trabajos con ellos como camarero y labourer, a través de una amiga que hice en el hostel, trabajé unos meses haciendo jugos y licuados. Yo, con 31 años, estudié tecnología médica, trabajé durante años de eso y sin embargo ahí estaba. La humanidad es rara, no? El acero se terminó siendo de buena calidad!!!

Luego, por suerte o por mérito, o una combinación de ambas, conseguí trabajo como vendedor en un negocio vendiendo cosas para el hogar. Sabanas y toallas, quien diría no? Me ayudaron a obtener una visa de trabajo, por lo que el pupitre e ir a la facultad está cada vez más cerca. Ojalá inmigraciones me deje quedarme, pero esa ya no lo decido yo y no me importa. Ya está escrito lo que va a pasar.

Algunas conclusiones

Con visa de estudio y un sueldo por hora mejor que el mínimo (que es de NZD 15,75), pude ahorrar 50 dólares por semana (acá se cobra por semana). Atención, yo no tomo alcohol, ni fumo. Una cerveza te cuesta NZD 10, en happy hour puede salir desde NZD 3 dependiendo del bar. Bares hay muchísimos en Queenstown, no les van a faltar lugares donde ir a tomar una cerveza, se los aseguro. Yo les recomiendo Zephyr puntualmente, te pasan Hendrix, no se habla más!!! Un paquete de cigarrillos sale unos 50 dólares, así que ahí se van tu vicio y tu ahorro si te descuidás.

Queenstown es por naturaleza una ciudad de recambio. Gente va y viene todo el tiempo, gente con quien divertirte y pasarla bien nunca faltarán, pero si la nostalgia y el melodrama es lo tuyo entonces hay que ponerle un par de capas de amianto al alma para que duela menos. Esta es la capital mochilera de Nueva Zelanda así que trabajo, bungie jumping, ciclismo, paracaidismo, tragos junto al lago, sol y buenos recuerdos no les van a faltar.

País generoso como pocos, en Nueva Zelanda desde mi punto de vista, podés ser lo que quieras. Así que si tenés cierta idea de que es lo que mejor te hace en la vida, entonces acá vas a ser feliz. Si lo tuviera que poner en números, le diría 88% de probabilidades a favor ja! Por mi parte, en casi cinco meses de aventura no me arrepiento de un sólo día. Navidad fue mi momento más difícil, pero me sirvió para darle unas pinceladas más al plan. Lo bueno es que la resolución aguantó esa sacudida, estoica y leal.

Yo me animé, y voy por la gloria. Ahora más que nunca porque la veo ahí delante, casi la puedo tocar.

Espero encontrarte en el lago, te espero cerca del memorial a los caídos en la primera guerra mundial, guardo mi libro y vemos donde nos podemos acomodar. El primer trago corre por mi cuenta.

Juan (argentino)

Si estás interesado en hacer la misma experiencia que Juan podes solicitar asesoramiento gratuito haciendo clic en la siguiente imagen!

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5 comentarios en “Work and Study Nueva Zelanda: La experiencia de Juan

  1. Que grande Juan, sos un ídolo viejo! te super felicito, yo estoy en el proceso de ahorrar, y ya con mis 36 años seguro me mando para allá a hacer el viajecito, estudiar inglés, y que sea lo que dios quiera.

  2. Fantastico Juan! Realmente inspirador, como pocos eh visto aquí.
    Te felicito por el enorme coraje necesario para afrontar esta aventura, en busca de tus sueños.
    Gracias por tus animadas palabras!

    1. si, pero prefiere que no lo publiquemos, y que si tienen dudas se las dejen por escrito acá en este artículo, asi cuando el responda también les sirve a otros con las mismas dudas.