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Irlanda es más que Dublin, por Luciana!

Irlanda-working holiday

Día a día se van sumando nuevos países donde se pueden ir de working holiday y cada vez son más los que deciden dejar su familia, amigos y trabajo para buscar nuevas aventuras en diferentes partes del mundo.

Una de nuestras seguidoras que se animó a salir al mundo y vivir una experiencia única nos cuenta su paso por Irlanda, país en el que estuvo trabajando y viajando con la visa Working Holiday Irlanda!!!

Luciana consiguió la visa en diciembre de 2015 y emprendió su viaje hacia Irlanda en Febrero 2016. A continuación les dejamos el relato que Luciana nos envió sobre su estadía en tierras irlandesas!!!

La Historia de Luciana en Irlanda

working holiday Irlanda

Llegué un soleado y frío día de febrero. Los primeros días me dediqué a caminar la ciudad de Dublin, a conocer gente del hostel que estuviera en la misma que yo y a adaptarme al cambio cultural (sean pacientes con ustedes mismos siempre). Conocí a Charlotte y finalmente, después de caminar horas y ver miles de departamentos (con miles de personas al mismo tiempo), nos fuimos temporalmente a vivir juntas.

Busqué trabajo en Cork y en Dublín, pero no sentía que ese fuera a ser mi destino en verdad.

Nuevos destinos, nueva aventura!

Yo no tenía mucho presupuesto, y la verdad que Dublín es un poco cara e intensa, así que una noche, tratando de pensar cómo iba a hacer, decidí buscar la opción de “Live-in” en una página que se usa para todo (www.gumtree.ie). Dos semanas después, mis cosas y yo pisábamos las arenas de Inch beach, Dingle.

Me fui a trabajar a un B&B (bed and breakfast) en el cual me pagaban por semana y me daban alojamiento y comida. Hay varios trabajos de este tipo en las zonas de islas (como las Aran Island) y en los pueblos chicos pero turísticos, así que les recomiendo jugársela e ir a vivir la verdadera experiencia irlandesa. Leí mil veces que en Dublin los trámites de inmigración y de bancos son difíciles, en Tralee (la ciudad donde conseguí trabajo) me resultaron super fáciles.

Ahí junté experiencia, energía, euros, mejoré mi inglés y cuando me sentí segura apliqué a otro trabajo con live-in en Kenmare, Kerry. Un consejo: no mientan sobre su experiencia, porque estos trabajos son intensos y la gente se da cuenta enseguida. En los trabajos de temporada se trabaja mucho pero se paga bien, por lo que podés ahorrar y en mi caso me dieron las propinas al final de la temporada, lo que fue como un segundo ahorro. Es hermoso vivir en un pueblo donde la gente sabe quien sos, el barman sabe que servir cuando cruzas la puerta y los viejos te cuentan de las “épocas de antes”. No se preocupen, también hay gente joven de todos lados en la misma que ustedes, pero estas cosas yo las disfruté un montón!

El irlandés de campo tiene un acento cerrado, pero suelen ser de corazón bueno y no les tiembla la pera en ayudar. No hay certificación de Cambridge que supere a quienes finalmente pueden entender los acentos de Cork o Kerry!

Mis días en Galway

Cuando terminó la temporada, junté mis cosas y me mudé a Galway. Un poco hubiera deseado haberlo hecho antes, porque me enamoré de la ciudad, la gente y la música en cada paso. Reacomodarme me llevó más o menos un mes, entre casa, trabajo, amigos. Pasé mis días de sol en el Spanisch Arch, en las playas de Salthill, dejando las monedas de mis propinas a mis cantantes callejeros favoritos.

Ayudé y me ayudaron sin pensarlo dos veces, un argentino que conocí durante el viaje, Emanuel, terminó trabajando donde trabajaba yo y mi ex jefa me llamó para agradecerme por haberlo mandado, porque el flaco es un tipazo.

Y si, en el medio de todo esto, viajé mucho. Ryanair, Norwgian airlines, y tantas otras, tienen muchísimas líneas aéreas low cost para aprovechar. Recorran todo lo que puedan!

Todo concluye al fin…o no?

Finalmente y como se acercaba el fin de mi visa Working Holiday Irlanda, con unos tres meses de anticipación me la jugué y apliqué para conseguir la Working Holiday Dinamarca. Muchos prefieren ir a Dinamarca y aplicar desde ahí para no pagar el fee en la Embajada, en mi caso yo quería entrar al país con la tranquilidad de saber que me iba a quedar. Hice todo online y saqué turno en la embajada para los datos biométricos.

Hoy les escribo desde mi nueva casa en Ringsted, Dinamarca.  Vine sin expectativas, y pude maravillarme a cada paso. No me preocupo, me ocupo de lo que tengo que hacer y me voy organizando, con la cabeza despierta y el corazón marcando el norte. Vamos, que “Hombre cobarde no tiene mujer bonita” dijera mi papá.

Saben que aprendí en este viaje? Las visas caducan, los sueños no.

Nos vemos en el camino!

Te querés ir a Irlanda, te dejamos todos nuestros artículos en:

IRLANDA: La Guía Maestra

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