reflexiones acerca de vivir y trabajar en Nueva Zelanda

Bueno bueno bueno, acá viene la parte donde los asusto un poco, para que se vengan preparados, y les advierto que no todo es color de rosas como quizás lo parece si estuvieron leyendo el blog.

Para los que se creen que van a llegar a Nueva Zelanda y los va a esperar alguien en el aeropuerto, indicándoles que no le hagan caso al chanta que te quiere cobrar 30 dólares americanos para llevarte al centro (cosa que podes hacer por solo 6 dólares americanos), o que vas a llegar al hostel y te van a estar esperando con un trabajo para un hotel, re tranquilito trabajando en la recepción por NZD 17 en mano.

No no no chiquito, lamento decirte que, si bien es el primer mundo, nadie te regala nada, te vas a tener que aprender a mover por vos mismo. Si no tenés muy buen inglés, quizás tenés suerte y conseguís en la ciudad (tampoco es imposible) pero también es muy probable que te tengas que ir a trabajar al campo, cosa que quizás nunca harías en tu país, y lo vas hacer acá por el salario mínimo el cual te alcanza para ahorrar, pero hasta ahí nomas.

Lo cual no significa, que no esté enormemente feliz de poder estar haciendo todo esto, solo que me gusta mostrarles, como dice el título, las dos caras de la moneda de lo que significa vivir en Nueva Zelanda.

Este post no es para desalentar a nadie, solo para contar un poco mi experiencia, como decía antes, no es fácil, tampoco difícil (no se que palabra usar, si “no tan fácil”, o “medio difícil” ja!), lo dejo a su criterio, como diría la Dra Karina Jelinek.

La verdad, hay días que me siento que mejor no podría estar, compartiendo experiencias con gente de todo el mundo (es muy loco empezar hablando con una francesa en una pieza de 12 y terminar con 6 o 7 personas de todas partes del mundo hablando de un poco de todo), viajando de ciudad en ciudad, de hostel en hostel (esto también porque muchas veces no reservo y me tengo que mudar de hostel porque no hay lugar al día siguiente jeje), etc.

Pero también están esos otros días, de recién llegar a una ciudad, que a veces son bastante jodidos, completamente solo, sin trabajo, acarreando todo el equipaje, con poco dinero (lo cual ya me ha pasado). Y que pensás?, primero, en lo mucho que extraño el bidé (ja! no mentira), primero en donde diablos vas a dormir porque justo ese día hay una fiesta en la ciudad, esta todo re 1000 ocupado y no conseguís un hostel. Y segundo, pasaron un par de días o una semana, no conseguís ningún trabajo, te das cuenta que te estas quedando sin plata, y ahí es cuando te agarra un poco la depre (tampoco es tan grave). Se empieza a extrañar todos los amigos, la familia, el trabajo, y las comodidades y lo organizado de mi anterior vida. Pero por suerte estos días habrán sido solo 4 o 5 de un mes y medio que ya llevo acá.

Asi que en balance estoy como (40 días buenos / 5 días malos = 8), una relación de 8 a 1 con respecto a días buenos sobre los malos, sorry, tenia que relucir mi título de ingeniería haciendo cálculos complejos como este para demostrarles lo mucho que todavía sé de cuando estaba estudiando jaaaaaa!. Vieroooon, si bien junto manzanas, todavía uso la cabeza, apaaaaaa, no se esperaban ese calculo eh????.

Este no es mas que un artículo para hacerles saber que vengan preparados, que hay oportunidades para todos, pero van a tener que saber encontrarlas.

Esta entrada es el capítulo Nº 10 de mi viaje por Nueva Zelanda, seguí la historia completa en “La Odisea Completa por Nueva Zelanda


Deja un comentario

7 comentarios en “Las dos caras de la moneda

  1. Hola Berna, es mi primera ves que entro en contacto,
    Soy un tipo de 49 años , con 2 hijos y me quede sin trabajo aca en Uruguay.
    La verdad que me dan tantas ganas de irme a Nueva Zelanda , aca ya esta todo mal
    Lo que me tranca un poco es la edad !!!, lo bueno que tengo pasaporte español
    Yo se que nunca es tarde para empezar de nuevo.
    Abrazo Jorge

  2. Berna, me encanta tu blog.. estoy leyendo todos los artículos y en el de “reinventarse” me sentí muy identificada, de todas maneras sigo leyendo para motivarme y tal vez en algún momento animarme a dar el gran paso. Saludos!!